Ser el más en algo te da un rango. Sólo tienes que acotar lo suficiente para que el rango sea superlativo. "Soy el más inteligente de mi habitación" y ya puedes alardear de títulos que nadie te puede rebatir.
No hace mucho fui con mi familia a Albarracín. Allí recogí una fotocopia donde recogen puntos de interés en los alrededores. Entre ellos estaba Griegos, el segundo municipio más alto de España. Quería poner las palabras justas y antes de escribir me puse a googlear. Está visto que a algunos les va la vida en esto de ser los más. Gente que pone cosas como "yo he estado en el Teide y el último pueblo, por lo menos, estaba a 1700 metros". Al final no encuentro otro pueblo más alto que Navasequilla, pero como el municipio está un poco por debajo del de Griegos, el listado de municipios queda como en el link anterior y la localidad reconocida como municipio más alto de España resulta ser Valdelinares.
Lo que llama a esta entrada dedicada a este meritorio segundo es que también lo visité hace tiempo y en buena compañía.
¿Recomiendo ir? El pueblo en sí no es espectacular y tienes que salir de todas las rutas conocidas para llegar a él. No es una población de paso. Así que las razones para ir tienen que ser disfrutar de la naturaleza, darse un paseo por la muela y respirar el aire de los pinos. La otra razón no me llegó hasta leer este panfleto. Resulta que también los entomólogos están llamados a visitar el sitio. Allí hay una "Casa de las mariposas" que recoge una colección de lepidópteros que no visité. Destacan la Graelsia Isabellae. Ahora también me explico el porqué no vi la casa: Abierto de 9 a 14 excepto festivos, y yo fui en fin de semana.
Ya tenéis dos buenas razones para ir, pero sólo para aquellos que realmente lo vayan a disfrutar. Se me ocurren un par de razones más para ir que quedan en mi agenda personal.
Que todas las palabras tengan su sentido, que todos los sentidos trasciendan de las palabras.
Mostrando entradas con la etiqueta Aragón. Mostrar todas las entradas
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domingo, 15 de enero de 2012
lunes, 20 de septiembre de 2010
Ayer se fue un clásico
Ya no es noticia que Jose Antonio Labordeta nos ha dejado. Para mi formó parte de la banda sonora de mi niñez de manos de mi padre. Poco después pasaría de esos casetes a verle en varios conciertos y leer alguno de sus libros.
El mito de Labordeta corría como la pólvora entre los que escuchábamos los coletazos de la canción protesta del post franquismo y los de mi generación no tomaban en serio esas sencillas canciones que parecían venir de un pasado oscuro.
La última vez que vi al agüelo fue en el bar "La Rueda" de charla con otros dos contertulios quienes me parecieron de esos que salen en los carteles electorales de la Chunta Aragonesista, y de esto hace al menos 4 años.
En cualquier caso la canción que pongo ahora, si tenéis la paciencia de escucharla durante los 7 minutos, a mi me emociona en algunos puntos aunque mucho mejor en ese directo que no se repetirá.
El mito de Labordeta corría como la pólvora entre los que escuchábamos los coletazos de la canción protesta del post franquismo y los de mi generación no tomaban en serio esas sencillas canciones que parecían venir de un pasado oscuro.
La última vez que vi al agüelo fue en el bar "La Rueda" de charla con otros dos contertulios quienes me parecieron de esos que salen en los carteles electorales de la Chunta Aragonesista, y de esto hace al menos 4 años.
En cualquier caso la canción que pongo ahora, si tenéis la paciencia de escucharla durante los 7 minutos, a mi me emociona en algunos puntos aunque mucho mejor en ese directo que no se repetirá.
sábado, 10 de abril de 2010
Primera parte del reportaje
Bueno... ya pasó el reportaje de aragoneses por el norte de Bélgica y los comentarios han sido múltiples. Desde gente que llegó tarde y sólo vio a Nerea, hasta gente que empezó una hora antes con aragoneses en Colombia.
Todos coinciden en que salgo bien. ¿Todos? No, en una irreductible casa está mi madre diciendo que la televisión me engorda. ¡Qué maravilla tener madre!
Por no hacer un relato muy largo y además hacer tiempo a que alguien cuelgue el programa en youtube, hoy comento sólo la introducción al reportaje.
En realidad no fue el principio si no que lo hicimos el domingo por la mañana. Las primeras tomas las hicimos el viernes por la noche de las que sólo han salido las relativas al Kulminator. Por la mañana recogí un poco la casa, barrí, fregué... como me recomendaron fregar el parquet con agua y vinagre puse incienso para que el olor no fuera tan fuerte, y se me hicieron las 8 de la mañana.
Fui a casa de Nerea para recoger el permiso impreso para rodar en el museo Plantin Moretus. A lo que llegaba a mi casa, saliendo del tranvía, una cámara rodando. Raúl y Álvaro debian estar en algún sitio pero no allí.
Vendrían sobre las 9... así que empecé a hacer cosas, como pulir el marco del cuadro de Rebelde sin Causa que aparece por ahí pero se gastó la lija, así que seguí haciendo cosas y extendiendo cacharros. Bajé un momento la basura al sótano y me dije "justo tienen que haber llamado ahora" así que, en lugar de subir al quinto, subí a la planta calle y allí estaban.
A partir de ahí, pequeño desayuno y empezar a organizarnos. La toma de bienvenida y las del interior de la casa.
Ya que el montaje corta la mitad en la que cuento los detalles de mi afición por el cine, hago algunas aclaraciones:
- El títular del periodico dice "España pagará a los inmigrantes para que se vayan". Lo que traduzco del original "Vuurwerk opent waterexpo" es el comentario a la foto de Zaragoza.
- El poster de Agustina de Aragón está ahí puesto ese día. Mi intención es ponerlo en el recibidor con una luz, pero de momento no he contratado el electricista que me organice toda la casa. El poster formó parte de la exposición sobre "La guerra en el cine mudo" durante las Jornadas de cine mudo de Uncastillo.
- Los posters en la pared corresponden a la siempre muy reconocida escuela belga de cartelistas cinematográficos. Sostengo que las colecciones pueden enseñar y/o mostrar cosas curiosas. En los carteles de los años 60, la publicidad se hace en holandés y francés, como corresponde a un país multiligüe. En El Resplandor, sólo en holandés. Quiero reseñar que esto me da a entender que las tensiones entre comunidades tuvieron un momento de fractura en los años 70, y como consecuencia lo vemos reflejado en los carteles.
- No recuerdo los libros que sacaron. En esa estantería sobre la chimenea (que por cierto, no es de decoración y se puede usar) hay un diccionario de Español-Malayo, libros en inglés, español, holandés, húngaro, francés y alemán, a parte de los discos de Mike Oldfield que me traje: una estantería muy densa para el poco espacio que tengo mientras no me compre un mueble. Tengo ya ganas de deshacerme del sofá rojo, poner algo más elegante y vestir el salón de verdad.
Creo que es casi todo lo que tenía que contar, aunque tal vez quede algo pendiente que dejo para cuando haga la segunda visualización del evento.
Todos coinciden en que salgo bien. ¿Todos? No, en una irreductible casa está mi madre diciendo que la televisión me engorda. ¡Qué maravilla tener madre!
Por no hacer un relato muy largo y además hacer tiempo a que alguien cuelgue el programa en youtube, hoy comento sólo la introducción al reportaje.
En realidad no fue el principio si no que lo hicimos el domingo por la mañana. Las primeras tomas las hicimos el viernes por la noche de las que sólo han salido las relativas al Kulminator. Por la mañana recogí un poco la casa, barrí, fregué... como me recomendaron fregar el parquet con agua y vinagre puse incienso para que el olor no fuera tan fuerte, y se me hicieron las 8 de la mañana.
Fui a casa de Nerea para recoger el permiso impreso para rodar en el museo Plantin Moretus. A lo que llegaba a mi casa, saliendo del tranvía, una cámara rodando. Raúl y Álvaro debian estar en algún sitio pero no allí.
Vendrían sobre las 9... así que empecé a hacer cosas, como pulir el marco del cuadro de Rebelde sin Causa que aparece por ahí pero se gastó la lija, así que seguí haciendo cosas y extendiendo cacharros. Bajé un momento la basura al sótano y me dije "justo tienen que haber llamado ahora" así que, en lugar de subir al quinto, subí a la planta calle y allí estaban.
A partir de ahí, pequeño desayuno y empezar a organizarnos. La toma de bienvenida y las del interior de la casa.
Ya que el montaje corta la mitad en la que cuento los detalles de mi afición por el cine, hago algunas aclaraciones:
- El títular del periodico dice "España pagará a los inmigrantes para que se vayan". Lo que traduzco del original "Vuurwerk opent waterexpo" es el comentario a la foto de Zaragoza.
- El poster de Agustina de Aragón está ahí puesto ese día. Mi intención es ponerlo en el recibidor con una luz, pero de momento no he contratado el electricista que me organice toda la casa. El poster formó parte de la exposición sobre "La guerra en el cine mudo" durante las Jornadas de cine mudo de Uncastillo.
- Los posters en la pared corresponden a la siempre muy reconocida escuela belga de cartelistas cinematográficos. Sostengo que las colecciones pueden enseñar y/o mostrar cosas curiosas. En los carteles de los años 60, la publicidad se hace en holandés y francés, como corresponde a un país multiligüe. En El Resplandor, sólo en holandés. Quiero reseñar que esto me da a entender que las tensiones entre comunidades tuvieron un momento de fractura en los años 70, y como consecuencia lo vemos reflejado en los carteles.
- No recuerdo los libros que sacaron. En esa estantería sobre la chimenea (que por cierto, no es de decoración y se puede usar) hay un diccionario de Español-Malayo, libros en inglés, español, holandés, húngaro, francés y alemán, a parte de los discos de Mike Oldfield que me traje: una estantería muy densa para el poco espacio que tengo mientras no me compre un mueble. Tengo ya ganas de deshacerme del sofá rojo, poner algo más elegante y vestir el salón de verdad.
Creo que es casi todo lo que tenía que contar, aunque tal vez quede algo pendiente que dejo para cuando haga la segunda visualización del evento.
lunes, 15 de febrero de 2010
Aragoneses por el mundo, un San Cirilo diferente.
A la tradicional entrada de San Cirilo este año le vamos a dar un color distinto ya que hice algo totalmente inusual en tan señalada fecha.
Para mi ya era tarde. Quedamos a las 10 de la mañana y yo llevaba dando vueltas por la casa desde las 7:30. Tanto es así que recogí y, por aburrimiento, me puse a sacar trastos de nuevo. Saqué la lijadora para pulir un marco de madera que compré recientemente, la plancha porque se me iluminó la cabeza y me di cuenta de que había ropa colgada... al final corriendo a por el permiso para hacer la grabación en el museo Platin-Moretus y a grabar.
Acepto que mi casa esta ligeramente diferente en un día de diario, como toda casa de vecino. El poster de Agustina de Aragón que presidió la exposición sobre "La guerra en el cine mudo" de las jornadas de cine mudo de Uncastillo terminó en la pared del salón cuando está destinado a la entrada. También puse el cartel de "El Resplandor" como guiño a un amigo que insistía en que pusiera una foto de Bono como en "El mundo Today". Saqué un poco de café, nos pusimos a trastear con el ordenador justo después y sacamos algún cable. Total, que de las 8 de la mañana a las 10:30, momento de grabar, ya había una docena de trastos más pululando por el salón.
No sé qué saldrá en el montaje final. Por una parte al cámara, Raúl en adelante porque el chico tiene nombre, le gustó el telar indio y las máscaras indonesas. A Álvaro, por no decir el reportero, la chimenea que continúa inactiva y la pared que he empezado a decorar con corchos. Se grabó también parte de mi biblioteca, esa que espera y desespera por un verdadero mueble de salón que algún día llegará, porque en mi casa han entrado antes los carteles de cine que los muebles.
De ahí nos fuimos a la margen izquierda del Escalda, que es el río que cruza Amberes y donde tiene su famoso puerto. La idea era hacer una panorámica con todos los edificios pero la nevada arreciaba con cada pregunta que me hacían. Toda la nieve virginal para nosotros y por momentos nuestros pies se helaban. Álvaro no tuvo mejor idea que ponerse unos zapatos como los que se usan por Zaragoza y yo con el calzado del trabajo por si había salido en alguna toma del viernes en lugar de unas botas para evitar el frío. No hubo muchas ganas de repetir las tomas y sólo hicimos una pregunta más para cambiar de plano. Había que ir al tunel.
El tunel de los años 30 que atraviesa Amberes es un claro ejemplo de arquitectura modernista. Con sus 535 metros de longitud... vaya, la única mala pasada que me jugaron los nervios. Estaba contando todo esto y del medio kilómetro que iba a decir, entre la prisa (porque hay que acortar, que el programa no es eterno), los niños judíos revoloteando para salir en la grabación y la dislesia, estuve a punto de decir kilómetro y medio. Me mordí la lengua "a tiempo" y dije algo así como
- Un kilómetro (mordisco de lengua) y pico.
Tiene mi permiso para cortar en producción la explicación del tunel.
De ahí pasamos al museo Plantin-Moretus. Yo tengo un cariño especial a este museo y me parecía una pena que no saliera, así que me curré el permiso para poder grabar, al menos, en el patio interior del recinto.
No voy a contar ahora las virtudes de este lugar porque quiero dedicarle una entrada entera, pero sí agradecer públicamente a Patricia su eficiencia al gestionar la solicitud. Hablando en este patio patrimonio de la humanidad me vino una sensación de melancolía. La idea de las buenas intenciones frustradas y la malísima temporada que pasé cuando intente llevar estudios, trabajo y pareja al mismo tiempo. No sé hasta que punto se notará todo esto en la cinta porque el frío no daba lugar ni a media mueca. Ya habíamos repasado parte de mi vida y la razón por la que llegué a Amberes, y estos recuerdos, los inmediatamente anteriores a esta escapada, mezclaban tristeza y angustia y tal vez por eso no me explayé más, cosa que seguro agradeció Álvaro.
Estábamos cerca de las 2, y dado que toda la grabación se había hecho bajo la nieve íbamos a intentar hacer unas tomas de Grote Markt que no contrastaran con el sol del viernes por la tarde. En realidad es justificable. El mismo viernes no se pasó despejado todo el día, por lo que las tomas finales podrían perfectamente salir con sol, pero si queda mejor, ¿para qué estropearlo? La comida nos había dado más fuerza pero aún quedaban un par de cosas por grabar, así que no nos complicamos la vida y hablé sólo del origen mítico de la ciudad.
Perdimos dos tranvías que venían seguidos y me pareció que a nuestro siguiente destino se podía ir andando, así que andamos y desandamos el camino. Se nos perdió un cortavientos de la Sony por el camino. Y mira que son caras las espumas esas, y se perdió por el camino. Así que al final, tras media hora larga, cogimos el tranvía exactamente en el punto donde habíamos perdido los anteriores.
La última localización en la que me grabaron fue un centro comercial cerca de mi casa por darle un toque más personal, menos histórico-turístico. Hablamos del cine principalmente y un poco de historia, pero lo que hay que saber es que me paso allí la mayor parte de mis horas después del trabajo. En la entrevista del viernes me preguntaron qué es lo que más y lo que menos me gusta de Amberes. Dije el clima y la montaña pero también pensé en decir la gente. En general son bastante maleducados en la calle y, en el centro comercial pasó una cosa que no se dieron cuenta ni Raúl ni Álvaro. Ellos rodaban de espaldas cuando, de pronto, chocaron con un carrito; yo estaba mirando de frente y la señora no movió el carro ni un centímetro, mirando desafiante como diciendo que para qué se iba a quitar ella. Ni el medio metro que hubiera sido suficiente para haber quedado bien.
De ahí nos fuimos a casa de Steve y Nerea. Mientras yo cortaba la verdurita para los mejillones ellos iban grabando la entrevista y la introducción. Me tuve que quitar un par de veces porque el reflejo de la ventana resulta que hacía un ángulo justo que se me veía. Así es como aprendí a hacer "mejillones a la belga" como dijo Nerea y ahora forma parte de mi recetario para siempre con ese nombre y no como "mejillones al vino blanco". Lo cierto es que les salió muy bien y nos comimos con ganas los 4 kilos con una botellita de Legaris de mi bodega.
Estábamos muy a gusto. Casi sin darme cuenta eran las 11 de la noche y volvía a casa contento, encantado de haberles conocido y deseando ver los resultados dentro de un mes en directo por internet. Pondré el link y alguna foto los próximos días. Hoy ya toca dormir.
Para mi ya era tarde. Quedamos a las 10 de la mañana y yo llevaba dando vueltas por la casa desde las 7:30. Tanto es así que recogí y, por aburrimiento, me puse a sacar trastos de nuevo. Saqué la lijadora para pulir un marco de madera que compré recientemente, la plancha porque se me iluminó la cabeza y me di cuenta de que había ropa colgada... al final corriendo a por el permiso para hacer la grabación en el museo Platin-Moretus y a grabar.
Acepto que mi casa esta ligeramente diferente en un día de diario, como toda casa de vecino. El poster de Agustina de Aragón que presidió la exposición sobre "La guerra en el cine mudo" de las jornadas de cine mudo de Uncastillo terminó en la pared del salón cuando está destinado a la entrada. También puse el cartel de "El Resplandor" como guiño a un amigo que insistía en que pusiera una foto de Bono como en "El mundo Today". Saqué un poco de café, nos pusimos a trastear con el ordenador justo después y sacamos algún cable. Total, que de las 8 de la mañana a las 10:30, momento de grabar, ya había una docena de trastos más pululando por el salón.
No sé qué saldrá en el montaje final. Por una parte al cámara, Raúl en adelante porque el chico tiene nombre, le gustó el telar indio y las máscaras indonesas. A Álvaro, por no decir el reportero, la chimenea que continúa inactiva y la pared que he empezado a decorar con corchos. Se grabó también parte de mi biblioteca, esa que espera y desespera por un verdadero mueble de salón que algún día llegará, porque en mi casa han entrado antes los carteles de cine que los muebles.
De ahí nos fuimos a la margen izquierda del Escalda, que es el río que cruza Amberes y donde tiene su famoso puerto. La idea era hacer una panorámica con todos los edificios pero la nevada arreciaba con cada pregunta que me hacían. Toda la nieve virginal para nosotros y por momentos nuestros pies se helaban. Álvaro no tuvo mejor idea que ponerse unos zapatos como los que se usan por Zaragoza y yo con el calzado del trabajo por si había salido en alguna toma del viernes en lugar de unas botas para evitar el frío. No hubo muchas ganas de repetir las tomas y sólo hicimos una pregunta más para cambiar de plano. Había que ir al tunel.
El tunel de los años 30 que atraviesa Amberes es un claro ejemplo de arquitectura modernista. Con sus 535 metros de longitud... vaya, la única mala pasada que me jugaron los nervios. Estaba contando todo esto y del medio kilómetro que iba a decir, entre la prisa (porque hay que acortar, que el programa no es eterno), los niños judíos revoloteando para salir en la grabación y la dislesia, estuve a punto de decir kilómetro y medio. Me mordí la lengua "a tiempo" y dije algo así como
- Un kilómetro (mordisco de lengua) y pico.
Tiene mi permiso para cortar en producción la explicación del tunel.
De ahí pasamos al museo Plantin-Moretus. Yo tengo un cariño especial a este museo y me parecía una pena que no saliera, así que me curré el permiso para poder grabar, al menos, en el patio interior del recinto.
No voy a contar ahora las virtudes de este lugar porque quiero dedicarle una entrada entera, pero sí agradecer públicamente a Patricia su eficiencia al gestionar la solicitud. Hablando en este patio patrimonio de la humanidad me vino una sensación de melancolía. La idea de las buenas intenciones frustradas y la malísima temporada que pasé cuando intente llevar estudios, trabajo y pareja al mismo tiempo. No sé hasta que punto se notará todo esto en la cinta porque el frío no daba lugar ni a media mueca. Ya habíamos repasado parte de mi vida y la razón por la que llegué a Amberes, y estos recuerdos, los inmediatamente anteriores a esta escapada, mezclaban tristeza y angustia y tal vez por eso no me explayé más, cosa que seguro agradeció Álvaro.
Estábamos cerca de las 2, y dado que toda la grabación se había hecho bajo la nieve íbamos a intentar hacer unas tomas de Grote Markt que no contrastaran con el sol del viernes por la tarde. En realidad es justificable. El mismo viernes no se pasó despejado todo el día, por lo que las tomas finales podrían perfectamente salir con sol, pero si queda mejor, ¿para qué estropearlo? La comida nos había dado más fuerza pero aún quedaban un par de cosas por grabar, así que no nos complicamos la vida y hablé sólo del origen mítico de la ciudad.
Perdimos dos tranvías que venían seguidos y me pareció que a nuestro siguiente destino se podía ir andando, así que andamos y desandamos el camino. Se nos perdió un cortavientos de la Sony por el camino. Y mira que son caras las espumas esas, y se perdió por el camino. Así que al final, tras media hora larga, cogimos el tranvía exactamente en el punto donde habíamos perdido los anteriores.
La última localización en la que me grabaron fue un centro comercial cerca de mi casa por darle un toque más personal, menos histórico-turístico. Hablamos del cine principalmente y un poco de historia, pero lo que hay que saber es que me paso allí la mayor parte de mis horas después del trabajo. En la entrevista del viernes me preguntaron qué es lo que más y lo que menos me gusta de Amberes. Dije el clima y la montaña pero también pensé en decir la gente. En general son bastante maleducados en la calle y, en el centro comercial pasó una cosa que no se dieron cuenta ni Raúl ni Álvaro. Ellos rodaban de espaldas cuando, de pronto, chocaron con un carrito; yo estaba mirando de frente y la señora no movió el carro ni un centímetro, mirando desafiante como diciendo que para qué se iba a quitar ella. Ni el medio metro que hubiera sido suficiente para haber quedado bien.
De ahí nos fuimos a casa de Steve y Nerea. Mientras yo cortaba la verdurita para los mejillones ellos iban grabando la entrevista y la introducción. Me tuve que quitar un par de veces porque el reflejo de la ventana resulta que hacía un ángulo justo que se me veía. Así es como aprendí a hacer "mejillones a la belga" como dijo Nerea y ahora forma parte de mi recetario para siempre con ese nombre y no como "mejillones al vino blanco". Lo cierto es que les salió muy bien y nos comimos con ganas los 4 kilos con una botellita de Legaris de mi bodega.
Estábamos muy a gusto. Casi sin darme cuenta eran las 11 de la noche y volvía a casa contento, encantado de haberles conocido y deseando ver los resultados dentro de un mes en directo por internet. Pondré el link y alguna foto los próximos días. Hoy ya toca dormir.
sábado, 13 de febrero de 2010
Aragoneses por el mundo, segunda parte
¿Porqué empezar por la segunda parte? Porque es lo primero que hemos grabado.
Ayer empezamos a grabar Aragoneses por el mundo. Álvaro y Raúl venían con la cámara atravesando Astrid Plein a las cuatro y cuarto más o menos para encontrarnos en el museo del diamante. De ahí fuimos a Grote Markt, lugar donde grabamos lo que, de momento, será la penúltima entrada. Conté la leyenda del nombre de la ciudad de Amberes y lo que me gusta y no me gusta de aquí. No he de negar que me corté un poco y evité hacer comentarios sobre la locura de la gente, tal y como hice anteriormente en este blog. De hecho, me estoy preguntando, si no me estoy volviendo un poco loco yo también. Tras mi viajecito por tierras malacitanas vuelve la sempiterna pregunta de ¿qué hago yo aquí?
Sí, sí. Hablaré sobre ese viaje algún día. De momento agradecer a Rebecca la única foto que tengo de mi periodo en la Universidad de Hertford y demostrarle mi más sincera gratitud por el tiempo que me acogió en su casa.
Volviendo a los aragoneses, de ahí pasamos al mítico bar Kulminator. No confesaré el número de cervezas que nos tomamos, pero he de decir que todas fueron del año y no hubo ninguna botella excepcional. Se agradeció ese momento de calor, de cerveza, de partida de ajedrez y las risas compartidas con un tarraconense que se sentó a nuestro lado.
El resto, cuando salga editado en la televisión.
Ayer empezamos a grabar Aragoneses por el mundo. Álvaro y Raúl venían con la cámara atravesando Astrid Plein a las cuatro y cuarto más o menos para encontrarnos en el museo del diamante. De ahí fuimos a Grote Markt, lugar donde grabamos lo que, de momento, será la penúltima entrada. Conté la leyenda del nombre de la ciudad de Amberes y lo que me gusta y no me gusta de aquí. No he de negar que me corté un poco y evité hacer comentarios sobre la locura de la gente, tal y como hice anteriormente en este blog. De hecho, me estoy preguntando, si no me estoy volviendo un poco loco yo también. Tras mi viajecito por tierras malacitanas vuelve la sempiterna pregunta de ¿qué hago yo aquí?
Sí, sí. Hablaré sobre ese viaje algún día. De momento agradecer a Rebecca la única foto que tengo de mi periodo en la Universidad de Hertford y demostrarle mi más sincera gratitud por el tiempo que me acogió en su casa.
Volviendo a los aragoneses, de ahí pasamos al mítico bar Kulminator. No confesaré el número de cervezas que nos tomamos, pero he de decir que todas fueron del año y no hubo ninguna botella excepcional. Se agradeció ese momento de calor, de cerveza, de partida de ajedrez y las risas compartidas con un tarraconense que se sentó a nuestro lado.
El resto, cuando salga editado en la televisión.
martes, 10 de noviembre de 2009
Rulo de cabra
He pasado unos días en España de lo más entretenido. En lugar de enumerar lo mucho que he disfrutado y lo especial que ha sido el encuentro con ciertas personas, voy a hacer esta nota melancólica.
Las cosas cambian, las tiendas cierran (y es especial autónomos con 100 menos cada semana) y te encuentras calles desangeladas que antes estaban concurridas. Aragonia no logra alquilar los espacios comerciales y de momento no es más que un Mercadona con cines.
En esta situación pretendí comprar rulo de cabra para hacer una cena un poco especial este fin de semana. Fui a Mercadona y al Corte Inglés. Ambos sitios tienen el rulo de cabra de la empresa Parmalat. No sé si tienen una calidad para un supermercado y otra superior para el otro, pero las veces que he probado el de Mercadona no da la talla para lo que pretendía, así que opté por no comprar en el Corte Inglés tampoco. Entonces me acerqué a lo que anteriormente era Galerías Primero. "Supermercados aragoneses al servicio de Aragón" rezaba su ex-logan. Recuerdo encontrar un rulo de cabra cuya procedencia exacta no me viene en mente pero me quiere sonar Borja. Ahora la omnipresente Parmalat llena los estantes de estos supermercados comprados por una empresa mayor. Esto me ha hecho reflexionar sobre la pérdida: no es que se vaya el dinero del supermercado a cotizar en otro sitio, es que los productos aragoneses pierden presencia en el mercado con esta pérdida y esto seguro conlleva una mayor pérdida de puestos de trabajo.
Con tristeza me encaminé al mercado central donde compré rulo de cabra en cuya etiqueta se podía leer Chèvre. Probablemente sea queso francés, pero al menos voy a comer con una calidad que poco a poco quieren que olvide.
Las cosas cambian, las tiendas cierran (y es especial autónomos con 100 menos cada semana) y te encuentras calles desangeladas que antes estaban concurridas. Aragonia no logra alquilar los espacios comerciales y de momento no es más que un Mercadona con cines.
En esta situación pretendí comprar rulo de cabra para hacer una cena un poco especial este fin de semana. Fui a Mercadona y al Corte Inglés. Ambos sitios tienen el rulo de cabra de la empresa Parmalat. No sé si tienen una calidad para un supermercado y otra superior para el otro, pero las veces que he probado el de Mercadona no da la talla para lo que pretendía, así que opté por no comprar en el Corte Inglés tampoco. Entonces me acerqué a lo que anteriormente era Galerías Primero. "Supermercados aragoneses al servicio de Aragón" rezaba su ex-logan. Recuerdo encontrar un rulo de cabra cuya procedencia exacta no me viene en mente pero me quiere sonar Borja. Ahora la omnipresente Parmalat llena los estantes de estos supermercados comprados por una empresa mayor. Esto me ha hecho reflexionar sobre la pérdida: no es que se vaya el dinero del supermercado a cotizar en otro sitio, es que los productos aragoneses pierden presencia en el mercado con esta pérdida y esto seguro conlleva una mayor pérdida de puestos de trabajo.
Con tristeza me encaminé al mercado central donde compré rulo de cabra en cuya etiqueta se podía leer Chèvre. Probablemente sea queso francés, pero al menos voy a comer con una calidad que poco a poco quieren que olvide.
jueves, 19 de marzo de 2009
Zaragoza en el Google Street Viewer
Ya se puede ver. Ya ha llegado.
Una de las cosas que más me ha impresionado hasta el momento y en la que ahora puedo ver mi ciudad.
Si vais a la página http://maps.google.com/, acercaros al mapa de España. En la parte izquierda hay un hombrecito amarillo. Si lo cogeis con el ratón, se marcan unas zonas en azul: esas zonas son las calles que se pueden ver y se pueden recorrer con el simple click del puntero.
Lo primero que he cotilleado era la tienda de mis padres. La Casa del Cine ha tenido la mala suerte de ser filmada muy de mañana (reconozco esa luz de invierno tempranero en esa calle) Ahí dejo la foto para el recuerdo.
Si quereis una cosa curiosa, id al fondo de la calle, girad a la izquierda, y la farmacia le han puesto a dos horas diferentes, una abierta y otra cerrada.
Una de las cosas que más me ha impresionado hasta el momento y en la que ahora puedo ver mi ciudad.
Si vais a la página http://maps.google.com/, acercaros al mapa de España. En la parte izquierda hay un hombrecito amarillo. Si lo cogeis con el ratón, se marcan unas zonas en azul: esas zonas son las calles que se pueden ver y se pueden recorrer con el simple click del puntero.
Lo primero que he cotilleado era la tienda de mis padres. La Casa del Cine ha tenido la mala suerte de ser filmada muy de mañana (reconozco esa luz de invierno tempranero en esa calle) Ahí dejo la foto para el recuerdo.
Si quereis una cosa curiosa, id al fondo de la calle, girad a la izquierda, y la farmacia le han puesto a dos horas diferentes, una abierta y otra cerrada.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Sin ánimo de ofender
Ya ha pasado una semana y media desde mi viaje a Eindohven, viaje del cual no quedan testigos conocidos ni fotos que lo delaten, pero desde ese día me persiguen varios pensamientos y este fin de semana uno de ellos se ha visto reforzado con las cartas del lector del suplemento semanal del periódico.
Una de las cartas pedía que a los estudiantes Erasmus se les diera más cultura y menos fiesta. En Holanda me junté con un grupo de Erasmus, en su mayoría españoles. En un cierto punto de la fiesta Ana -véase entrada número 100- y Juan (amigo de Ana y excelente persona) se retaron para ver si era menos conocida Teruel o Palencia.
De una treintena de personas de origen español, universitarios viajando al extranjero becados por la Unión Europea, apenas un 10% pudieron responder correctamente a la pregunta. El porcentaje de quienes supieron sólo una de las dos, es un poco superior, pero se pudieron escuchar perlas como:
-A sí, Teruel existe
- Y en qué comunidad Autónoma se encuentra
- No sé.
- Teruel... eso está por Zaragoza
- Pero preguntamos qué comunidad autónoma
- Madrid
- Palencia... eso es Castilla
- ¿Pero qué Castilla?
- Yo qué sé, en una (La chica era asturiana)
- Teruel... eso es provincia de Castellón ¿no?
- A mi no me preguntes eso, que soy catalana.
Hubo quien incluso señaló las Canarias como destino de Teruel. Viendo lo visto, primero, trataría de enseñar a los jóvenes españoles lo que mi abuelo sabe con los ojos cerrados, aunque solo sea porque ve televisión. ¿Qué demonios está haciendo esta gente?
Luego, trataría de enseñarles inglés. Un alicantino me comentaba en la misma fiesta que la coordinadora de Erasmus de Eindohven iba a mandar una carta de reclamación a la Universidad española por el bajo nivel de los estudiantes.
Tras esto... ya pedir que se interesen por la cultura de la nación que visitan es inconcebible. De todos los presentes, ninguno se molestó en aprender holandés, aunque hay un programa llamado algo así como conoce Holanda, con el que consiguen viajes a sitios de manera barata y que, al menos, 2 polacos de la fiesta asistieron. El aforo de la fiesta entre los que iban y se venían pudo ser de unos 40-50 y no recuerdo más que una holandesa que, además no era estudiante.
Estoy en un ordenador prestado. A ver si cuando llegue a Amberes pongo una imagen del mapa de España.
Una de las cartas pedía que a los estudiantes Erasmus se les diera más cultura y menos fiesta. En Holanda me junté con un grupo de Erasmus, en su mayoría españoles. En un cierto punto de la fiesta Ana -véase entrada número 100- y Juan (amigo de Ana y excelente persona) se retaron para ver si era menos conocida Teruel o Palencia.
De una treintena de personas de origen español, universitarios viajando al extranjero becados por la Unión Europea, apenas un 10% pudieron responder correctamente a la pregunta. El porcentaje de quienes supieron sólo una de las dos, es un poco superior, pero se pudieron escuchar perlas como:
-A sí, Teruel existe
- Y en qué comunidad Autónoma se encuentra
- No sé.
- Teruel... eso está por Zaragoza
- Pero preguntamos qué comunidad autónoma
- Madrid
- Palencia... eso es Castilla
- ¿Pero qué Castilla?
- Yo qué sé, en una (La chica era asturiana)
- Teruel... eso es provincia de Castellón ¿no?
- A mi no me preguntes eso, que soy catalana.
Hubo quien incluso señaló las Canarias como destino de Teruel. Viendo lo visto, primero, trataría de enseñar a los jóvenes españoles lo que mi abuelo sabe con los ojos cerrados, aunque solo sea porque ve televisión. ¿Qué demonios está haciendo esta gente?
Luego, trataría de enseñarles inglés. Un alicantino me comentaba en la misma fiesta que la coordinadora de Erasmus de Eindohven iba a mandar una carta de reclamación a la Universidad española por el bajo nivel de los estudiantes.
Tras esto... ya pedir que se interesen por la cultura de la nación que visitan es inconcebible. De todos los presentes, ninguno se molestó en aprender holandés, aunque hay un programa llamado algo así como conoce Holanda, con el que consiguen viajes a sitios de manera barata y que, al menos, 2 polacos de la fiesta asistieron. El aforo de la fiesta entre los que iban y se venían pudo ser de unos 40-50 y no recuerdo más que una holandesa que, además no era estudiante.
Estoy en un ordenador prestado. A ver si cuando llegue a Amberes pongo una imagen del mapa de España.
jueves, 3 de mayo de 2007
La bandera de Cerdeña
Nota histórica que completará las varias que hago en mis viajes. Esto es por oposición al catalanismo y vasquismo que tanto agobian a la tierra donde he nacido. No hago esto porque sea realmente regionalista, sino como defensa de lo propio.
La bandera y el símbolo de los Cuatro Moros

El símbolo de los Cuatro Moros apareció por primera vez en un documento oficial del 1281, según lo que está guardado en los archivos y en los museos: son sellos de plomo pertenecientes a la cancillería aragonesa, puestos sobre textos de la época del rey Pedro III llamado "el Grande".
Se cree que este símbolo fue concedido a Cerdeña sólo en el año 1379, después que el Reino de Aragón añadiera Sicilia y Cerdeña a la Confederación de la Corona de Aragón. En documentos que remontan al 1590 aparece como blasón del Reino de Cerdeña: un escudo con una cruz roja sobre el campo blanco y las cabezas de cuatro moros vendadas en la frente. Con el pasar de los siglos, ha sufrido unas modificaciones, pero al final se ha quedado igual.
Sobre las orígenes se ha deibatido mucho y aún se sigue debatiendo. Algunos estudiosos piensan que nació en 1096, cuando el rey Pedro I de Aragón derrotó a los Sarracenos (pueblos árabes) en la batalla de Alcoraz. Según cuenta una leyenda, durante la sangrienta batalla apareció un caballero vestido de blanco con una cruz roja en el pecho, que parece hizo huir aterrorizados a los Sarracenos: sólo más tarde se entendió que ese caballero era San Jorge, quien dejó en el campo de batalla las cabezas cortadas de los cuatro reyes Sarracenos derrotados.
En el siglo XVIII, el símbolo enseñaba a los Cuatro Moros con las vendas sobre los ojos, y así se quedó hasta que la ley regional número 10 del 15 de Abril de 1999, estableció que los Cuatro Moros deben tener la venda sobre la frente con la cara hacia la derecha y nunca jamás hacia la izquierda
La bandera y el símbolo de los Cuatro Moros

El símbolo de los Cuatro Moros apareció por primera vez en un documento oficial del 1281, según lo que está guardado en los archivos y en los museos: son sellos de plomo pertenecientes a la cancillería aragonesa, puestos sobre textos de la época del rey Pedro III llamado "el Grande".
Se cree que este símbolo fue concedido a Cerdeña sólo en el año 1379, después que el Reino de Aragón añadiera Sicilia y Cerdeña a la Confederación de la Corona de Aragón. En documentos que remontan al 1590 aparece como blasón del Reino de Cerdeña: un escudo con una cruz roja sobre el campo blanco y las cabezas de cuatro moros vendadas en la frente. Con el pasar de los siglos, ha sufrido unas modificaciones, pero al final se ha quedado igual.
Sobre las orígenes se ha deibatido mucho y aún se sigue debatiendo. Algunos estudiosos piensan que nació en 1096, cuando el rey Pedro I de Aragón derrotó a los Sarracenos (pueblos árabes) en la batalla de Alcoraz. Según cuenta una leyenda, durante la sangrienta batalla apareció un caballero vestido de blanco con una cruz roja en el pecho, que parece hizo huir aterrorizados a los Sarracenos: sólo más tarde se entendió que ese caballero era San Jorge, quien dejó en el campo de batalla las cabezas cortadas de los cuatro reyes Sarracenos derrotados.
En el siglo XVIII, el símbolo enseñaba a los Cuatro Moros con las vendas sobre los ojos, y así se quedó hasta que la ley regional número 10 del 15 de Abril de 1999, estableció que los Cuatro Moros deben tener la venda sobre la frente con la cara hacia la derecha y nunca jamás hacia la izquierda
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