jueves, 22 de mayo de 2008

Tenía que contarlo

Me caían los lagrimones.

El hombre no sabía que me pasaba e intentó consolarme pero no podía. No cabía en mi felicidad. Entré en una tienda de quesos en Mechelen y empecé a hablar con la dependienta. Mientras trataba de imaginar lo que me decía con mi pobre holandés, se acercó el dueño y me dijo si prefería hablar en inglés. Entonces empezaron los lloros.

35€ una cata de quesos. 25 tipos diferentes de quesos. La emoción me podía. 5 quesos tipo brie, 5 quesos al licor (cerveza y similares), los quesos del medio ni los escuchaba entre sollozo y sollozo, hasta la última selección de 5 azules.
- "¿Pero quieres venir sin saber holandés?" me dijo.
- "Buscaré a alguien" respondí.

1 vino blancos, una con cada selección de quesos. Entonces ya no había pañuelo que sofocara la moquina de mi nariz. Cuando me dijeron que al final, sobre las 11 de la noche, incluían postre, puse la cartera encima de la mesa y dije: Cojan lo que quieran. Claro que no entienden castellano y no lo hicieron. Oportunidad perdida. Cata de quesos en Malinas día 5 de junio de 7 a 11:30

3 comentarios:

isabel dijo...

buen regalo de cumple, no te creas que me caes mejor por ponerme tan envidiosa...espero lo disfrutes

Lorena dijo...

Lastima que el día 5 de junio te pille lejos de Mechelen...

Josel3 dijo...

Pues sí que tiene buena pinta eso, si señor, yo tampoco es que sea filólogo holandés pero no me importaría en absoluto pasarme :D

Te he mandao un mail! ;)